Desde el envío hasta la entrega, nuestro proceso está diseñado para proteger la calidad, la seguridad y la trazabilidad de tu leche. El proceso completo suele tomar entre 1 y 3 semanas.
Recibimos tu leche congelada y realizamos una revisión inicial de control de calidad. Etiquetamos cada bolsa con tu nombre y un código único de seguimiento.
Pesamos y registramos cada bolsa. Anotamos tus observaciones (fecha de congelación, hora, dieta, etc.) para incluirlas en el diseño personalizado de tu empaque final.
Sin tocarla, transferimos tu leche congelada a nuestras bolsas patentadas de liofilización, que la protegen de contaminación mientras liberan el vapor de agua. Cada bolsa se mantiene separada e identificada.
Un técnico trabaja exclusivamente en tu pedido, envasando tu leche liofilizada bajo técnicas estériles dentro de una campana de flujo laminar ISO5. Tu leche nunca toca equipos ni utensilios.
Medimos la actividad del agua (“nivel de sequedad”) del polvo para asegurar que se mantenga seguro hasta por 3 años en nuestro envase. ¡Tu leche está lista para volver a casa!

Olvídate del estrés al enviar tu leche con nuestros prácticos kits de envío.
El delicado proceso de liofilización transforma tu leche materna en un práctico polvo, conservando intactos sus nutrientes esenciales.
Eliminamos el agua de tu leche transformándola directamente de hielo a vapor.
El método mantiene intactos el sabor y la calidad nutricional de la leche.
Mantenemos tu leche congelada durante todo el proceso, asegurando su seguridad e integridad.
Trabajamos con un proceso desarrollado siguiendo las mejores prácticas internacionales de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP), y colaboramos con partners certificados que cumplen estándares globales. Nuestra planta está dedicada exclusivamente a la liofilización de leche materna, con estrictos controles de calidad, manejo cerrado y pruebas de verificación.
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